Capítulo
II:
Se levantó de aquel frió sitio y
acercó su rostro a los barrotes. Observó el entorno unos segundos y en seguida
se dio cuenta de donde estaba. Aquel lugar oscuro, era nada menos que una
prisión. Luego de alejarse de la barreta, ladeó la mirada hacia la ventana. Con
un poco de esfuerzo, sujeto las rejas que tenía y elevó su cuerpo hasta un
punto donde pudiera ver el exterior.
Pudo notar una ciudad a lo lejos
de donde estaba, bajó la mirada percatándose de la altura en la que estaba.
Bajó de un saltó nuevamente hacia el suelo y suspiró con pesadez. En ese
momento, se escucharon algunos pasos, acompañados de una voz femenina. En
seguida, la eriza se asomó a ver.
Pd: — ¿Por qué su majestad quiere a esta mujer? Conmigo es
suficiente.
Soldado: —Mi señora, comprenda que nosotros no podemos saber lo que
piensa su majestad. Además, usted solo es una de sus tantas concubinas.
Pd: —No
me pongas en la posición de las demás. A diferencias de ellas, soy su favorita.
—Frenó en una de las celdas. — ¿Es ella? ¿Esa eriza café? Ahora que la veo se
me hace conocida.
Soldado: —Oye, mujer. Acércate.
Pd: —Ya
oíste, ven aquí. Arrodíllate ante mí.
Cas: — ¿Por qué debería hacerlo? No eres nada, echidna.
Pd: — ¡¿Qué
has dicho?! ¡Insolente! ¡Yo-!
Pd: —Suficiente Ekatherina, será mejor que te vayas, solo eres un estorbo en esto.
Ekatherina: —Ya veo...Su majestad envió a su lacayo favorito, que honor. —Miró a la eriza con ira mientras se alejaba.
Pd: —Abre.
Soldado: — ¡Si! —abrió la puerta y se puso a un lado.
Pd: —Mujer...—se acerca a la eriza. —Se buena y ven-
Y sale de allí.
Soldado: — ¡Señor!
Pd: — ¡¿Qué
haces ahí parado?! ¡Ve tras ella, idiota! ¡Guardias! ¡Guardias!
Cas: — ¡Tch...! ¡¿Donde demonios están todos?! ¡¿Por qué aparecí en este lugar?!
Mientras la eriza corría por los pasillos buscando la salida, un grupo de guardias apareció detrás de ella, y al verla comenzaron a perseguirla. Algunos lanzaban flechas, otros lanzas. Por su parte, la eriza esquivaba algunas armas, hasta un punto en el cual vio una puerta abierta. Aceleró el paso y a metros de llegar, dos soldados aparecieron. Como último recurso, se impulsó con sus fuerzas y saltó sobre ellos.
Una vez fuera, sin tomarse el tiempo de observar el lugar,
siguió corriendo.
Cas: — ¡Maldita sea! ¡Son insoportables!

Justo en el momento que había visto la entrada, su expresión cambio repentinamente. A metros de ella, una figura familiar estaba allí. De inmediato se dio cuenta de quien se trataba. Aquel "desconocido" ladeó la mirada al oír el disturbio de los soldados, y su mirada cambio totalmente al ver aquella mujer; quedando igual que ella. Ambas miradas se cruzaron en ese momento. Pero fue interrumpido por aquellos guardias que encontraron a la joven. Dos de ellos sujetaron los brazos de la eriza, mientras otros dos ponían las hojas de sus espadas sobre el cuello de esta.
Cas: — ¡...!
Lacayo: —Maldita mujer, eres buena escapando. Pero...—alza la mano mientras frunce el ceño— ¡Debes aprender modales!
Pd: —Detente, no se te ocurra tocar a esa mujer.
Lacayo: — ¡Su-Su majestad! —se alejó de la eriza y se arrodilló. —Majestad, perdone mi insolencia. No quería-
Pd: —Guarda tus palabras. —Observa a la eriza. — ¿Quién eres?
Lacayo: —Majestad, ella-
Pd: —No te pregunte a ti. Responde mujer. ¿Quién eres?
Cas: —... ¿No me reconoces?—Le extiende el brazo hasta tocar el rostro del erizo. —Shadow...
Soldado: — ¡¿Qué crees que haces?!—La empuja con la espada— ¡No toques a su majestad!
Shadow: — ¿Como sabes mi nombre? No sé quién eres. —Golpea la
mano de la eriza— ¡No me toques como si fuéramos conocidos! ¡Llévenla al Harén!
Cas: — ¡Esperen! ¡Shadow! ¡Soy yo! ¡La hermana menor de Amy!
¡Shadow!—exclamaba mientras era arrastrada.
Shadow: —...—Se toca la mejilla— ¿Por qué me parece familiar...?
Ekatherina: —Mi señor, ¿sucede algo?
Shadow: —Ah, Ekatherina... ¿Qué haces aquí? Yo no te permití salir de mi habitación.
Ekatherina: —Disculpe mi osadía hacia aquella orden. —Lo toma de los hombros. —Pero sabe que yo no puedo estar sin usted, Mi amado señor.
Shadow: —No tengo tiempo para ti—dijo separándose y comenzando a alejarse. —Vuelve al Harén.
Ekatherina: — ¡Pero mi señor!
Shadow: — ¡Vuelve!
Mientras tanto, ya en el harén. La eriza fue arrojada en la entrada del harén. Los guardias habían cerrado con llave la puerta y alejado de esta. Por su parte, la joven observó el lugar asombrada. Desde que llego, todo le parecía confuso. Se adentró más en el lugar, apreciando los lujos que este tenía y a lo lejos notó algunas mujeres con ropas extrañas.
Pd: —Ah, una nueva~ Bienvenida jovencita. —dijo una murciélago descendiendo.
Cas: — ¡¿Rouge?!
Rouge: —Oh, veo que sabes mi nombre. ¿Nos conocemos?
Cas: —Es una larga historia, yo te conozco, solo que tu no me recuerdas.
Rouge: —Hm...Ven, te guiare. —La toma de la muñeca y la jala. —Hay 21 concubinas, contando contigo claro. Tu habitación es a lado de la mía. Eso es lo que me dijeron. Por cierto... ¿qué son esas ropas? ¿Eres extranjera?
Cas: —...Rouge... ¿Qué paso con todos? Tú estabas
muerta...Fleetway te asesinó.
Rouge: — ¿Qué cosas dices? En serio, hablas cosas raras.
Cas: — ¡¿Qué año es este?! ¡¿Por que visten esas ropas?! ¡Rouge!
Rouge: —Que ruidosa...—suspira y la mira. —Es el siglo XXV, y ambas somos concubinas de su majestad, Shadow.
Cas: — ¡¿QUÉ?! ¡¿SIGLO XXV?!
Continuamos: 3

No hay comentarios:
Publicar un comentario